La luz en Huatusco en los años 20´s

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Hoy en día tener luz en nuestros hogares es lo más normal , este servicio es un derecho básico que todos disfrutamos en la ciudad, pero no siempre fue así, a principios de siglo la luz en Huatusco era reservada solo para unos pocos, ¡los que podían pagarla!

Allá por la década de 1920 en Huatusco el servicio de luz era proporcionado por una empresa particular propiedad del hacendado Leopoldo Rebolledo cuya propiedad se encontraba ubicada en el margen izquierdo del río Jamapa y era tan grande que colindaba con el municipio de Comapa, la comunidad del Olvido y la cabecera municipal de Zentla, era conocida como “La hacienda de Matlaluca”.

Leopoldo Rebolledo era Huatusqueño y con gran visión de negocio aprovechó una caída de agua natural, mejor conocida como la cascada de Tenexamaxa. La caída de agua generaba energía y movía un dinamo, a través de distintos transformadores era llevada a la ciudad, sin embargo la energía que generaba no era demasiada potente para suministrar luz necesaria para todos, cada familia sólo podía contratar alumbrado público, en cada esquina se colocaba un poste con un foco con luz muy tenue.

La empresa particular del señor Rebolledo cobraba una cuota de $1.50 pesos por cada foco, si tomamos en cuenta que en los años veintes el jornal diario de un trabajador se pagaba en reales, el equivalente de $1.50 pesos eran 12 reales, lo que significaba una semana de trabajo para poder pagar el servicio de luz, lo que hacia de este servicio prácticamente un lujo para los ciudadanos de la ciudad.

La necesidad del servicio y el costo tan elevado que hacían imposible tener el servicio para todos derivó en movimientos sociales y la creación de la “Unión de Consumidores de Luz Eléctrica de Huatusco” dirigida por don Manuel Sedas Rincón, Sostenes Palacios, Luis Cabrera y Daniel Reyna entre otros, que buscaban hacer bajar los precios de la luz.

Como ven la luz en el Huatusco de los años 20´s era privilegio solo de unos cuantos, sin duda en estos tiempos ya no tenemos que sufrir por este servicio básico, aunque si somos sinceros aun en estas fechas a veces el recibo llega tan elevado que da miedo!.

Fuente: (Libro) La vida de Manuel Sedas Rincón Contada por su hija Angelina Sedas Acosta

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